Lesbianas Junguianas: Manifiesto de y hacia la existencia
“Lesbiana lesbiana lesbiana lesbiana, decirlo tantas veces como las que se lo calló. Decir lesbiana es iluminar una porción de realidad, velada por las gruesas sombras de la dominación hetero, correr el cerrado horizonte de su normativa genocida. Nombrarse es la tumba de la opacidad, su combustión”(1)
A dos años de nuestro encuentro (que se diera por primera vez el 12 de julio de 2018, por obra del azar o de la sincronía del hacer-alma), decidimos cambiar nuestro nombre en las redes sociales (facebook y –más recientemente- instagram) a “lesbianas junguianas” o “LJ”, como nos identificamos desde el primer día, desde la trama originaria que nos permitió sostenernos, identificarnos y des-identificarnos de todo aquello a lo que nos habían(mos) dicho NO. Nombrarse lesbiana no es un acto de proeza, y sin embargo la heteronormatividad binaria y violenta así lo ve, así lo exige. Nos nombramos lesbianas como amantes fugitivas del género, pero también, como un manifiesto de nuestra propia epistemología, de nuestra propia capacidad de ser/hacer conocimiento, y de ser/hacer poesía.
Lesbianas y junguianas, lesbianas como junguianas, lesbianas habitando el junguianas,
lesbianas torciendo
junguianas.

De manera más inconsciente que consciente, tardamos dos años en nombrarnos así públicamente. Casi de inmediato apareció el primer mensaje de odio, esa violencia ciega que exige nuestra carne para ser devorada. Para algunxs detentores del lenguaje de “la diversidad”, la discriminación y el lesboodio son cosa del pasado, para las lesbianas y para todes quienes quedamos bajo el paraguas LQTBNBQA+, sabemos que el odio está tan vigente como siempre lo estuvo. Con otras formas, otros medios, se presenta y nos denuncia como lo que produce “asco”. El asco, esa forma de rechazo orgánico que tiene para ciertas subjetividades heteronormativas, es la oportunidad de nuestros cuerpos de receptar la sombra que nos habita. El asco que nos hicieron sentir hacia nosotras/es mismas/es y hacia otras/es.
Es por eso que este comunicado manifiesta que NO toleraremos la lengua caníbal, siguiendo a la poeta argentina Macky Corbalán, que nos asesina, nos silencia, nos estigmatiza. No soportaremos ningún insulto hacia nosotras ni hacia ninguna identidad fugada de las normas de género, raza, clase, religión. Tomaremos esto como un impulso creativo, como fuego devorador de todo a lo que de ahora en más podemos, desde un lugar con nombre, decirle NO.
“¿Cuáles son y cómo se generan las condiciones para un horizonte donde nuestras experiencias vitales no terminen en asesinatos, torturas, insultos, silencio, estigmatización? Para hablar de esto nos reunimos aquí: gracias por ello”. (1)
Gracias por ello.
(1)Macky Corbalán, El silencio caníbal. Disponible en http://potenciatortillera.blogspot.com/
Tijeras, dinastía Tang, siglo VIII–IX, China. Fuente de la imagen: Pearlstein E. & UlakAsian J. (1993) Art in The Art Institute of Chicago. The Art Institute of Chicago Publications Department. p. 53.
Amplificación. «Las tijeras cortan el exceso, cortan para dar forma a algo nuevo de las materias primas, cortan para liberar una cosa de otra. Míticamente, el poder de corte a menudo es ejercido o guiado por un propósito supramundano, sabiduría o astucia. Las tijeras también reflejan, sin embargo, los misterios más oscuros de lo femenino primordial. Afilado y de dos palas, capaz de abrir y cerrar, Las tijeras sugieren las fauces cortantes de la muerte o los largos picos de las aves marinas que arrebatan a sus presas de las profundidades. Con un par de tijeras, Átropos, la mayor de las Moiras Griegas, corta el hilo de la vida. Las tijeras son igualmente el emblema de la partera divina que media el nacimiento del individuo, separando el ombligo del útero pleromático, y de Kali, la diosa hindú del tiempo, la materia y la destrucción. De cualquier forma que se usen, las tijeras son símbolos de transformación. Al igual que otras herramientas de corte, evocan la capacidad de la conciencia para limitar, articular y liberar. Las tijeras también indican que la vida consciente en sí misma es vulnerable a ser simplemente cortada.»
Imagen & amplificación recuperadas de ARAS (Archive of Research in Archetypal Symbolism) https://aras.org/
